He leído en un periódico que el Presidente de la Generalitat, José Montilla, considera que ha llegado la hora que los ciudadanos perciban que existe un proyecto socialista que avanza. Para ello, añade, “nos falta un relato”. Creo que las palabras del presidente Montilla hacen diana en uno de los problemas graves de la política de hoy. La excesiva orientación a mostrar resultados rápidos, la aceleración que provoca la necesidad de resolver los problemas urgentes ha dificultado la construcción del relato político. Con la ausencia de relato se corre el riesgo de ser como un gigante con pies de barro.
Los guionistas de la reconocida serie el Ala Oeste de la Casa Blanca asociaron el éxito del ficticio presidente Josiah Bartlet con su capacidad de construir un relato sólido, entusiasmado, convincente y continuado. Es cierto, se trata de una serie. Pero los guionistas son narradores de historias que pretenden conectar con aquello que esperan las personas, conscientes de que esto es la llave para lograr una buena cuota de pantalla, Por esto, no es ninguna anécdota la insistencia de los guionistas en hacer aparecer el presidente Josiah Bartlet como un gran relator. Como años después, ya en la realidad, ha sabido hacer Barack Obama en su campaña electoral. Sus libros y muchos de sus discursos son relatos que conectan con las esperanzas de las personas o con sus miedos.
No vale cualquier relato. Interesan aquellos relatos que combinan acertadamente hechos, sentimientos, valores los cuales movilizan las pasiones, los miedos, las esperanzas y los deseos de las personas, con todo aquello que conforma la intimidad más arcaica de las personas. El relato político no es lo sólo el discurso de los hechos promovidos desde la acción de gobierno. A esto hace falta sumar el relato político del por qué de las actuaciones. Usando los mismos recursos narrativos de los cuentos populares, de las historias míticas o de las historias bíblicas. Cada una de estas narraciones contiene la semilla que conecta con las personas. Al final, estas se identifican con el narrador, hacen suyo el sentido de la narración y no tienen recelos de confiarle sus esperanzas. Es entonces cuando del relato se convierte en el elemento básico del nuevo concepto de liderazgo. El líder emerge de la confianza que nace de la esperanza con el futuro.
Hace falta entrar en el campo del relato con decisión, pero evitando cualquier intento de convertirlo en una manipulación de la realidad. No se trata de sustituido el relato bíblico, el cuento o el mito por un “storytelling” escrito por un guionista en búsqueda del efecto consumista. El relato está lejos de la manipulación, porque su objetivo es narrar una historia basada en la transformación de la sociedad. Es una historia creíble porque se dirige al corazón y al pensamiento de las personas. Es una historia que pretende aproximar el futuro al presente, con un horizonte de esperanza. Nos hace falta un relato movilizador de voluntades capaz de convocarlas a construir su futuro con el convencimiento de que, con la participación de todos, será mejor que el presente.
Moltes felicitats per l’article.
Som fans de The West Wing, de l’storytelling i apassionats de la comunicació política. Estem encantats d’haver descobert el teu bloc i aprofitem per fer-te saber que el 19 i 20 de juny a Roses cel.lebrem un congrés sobre citymàrqueting on l’storytelling i tindrà un paper molt rellevant.
Et convidem a una passejada per la nostra web i ens agradaria moltíssim que assitir al Marca Ciutat 2009 que organitzem a Roses.
Pau Canaleta i Marc Teixidor
http://www.marcaciutat.com